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U.E. PATRONATO SAN JOSE DE TARBES
U.E. PATRONATO SAN JOSE DE TARBES


La fundación del Patronato tiene una historia muy particular: fue en el año 198 cuando el Padre Juan Gasparoli (Salesiano), llevó un grupito de cuatro niñas al Hospital Militar, donde se halla actualmente la Cruz Roja, con el fin de que la Hermana María Lorenza enfermera de la Sala Nº , les enseñara el catecismo. En sus ratos libres ella reunía a otras niñas del barrio y, muy pronto, su vocación de maestra la hizo iniciar clases de lectura, escritura y cálculo, procurando atraerlas enseñándoles además el tejido de capelladas y alpargatas. Pero su obra tan noble fue interrumpida por la gripe española que azoto al país y tuvieron que dedicarse a cuidar enfermos en los hospitales. Después de pasar la epidemia, Sor María Lorenza, junto con otras hermanas, entre ellas la Superiora, recomenzó la obra, sin exclusión de los niveles sociales y económicos. Para facilitar la entrada fue abierta una puerta lateral hacia el callejón Linares. El diminuto grupo comenzó a crecer y se hizo necesario alquilar un pequeño salón en la casa de misia Emilia. Cada día se incorporaban nuevas alumnas. En el año 1923 fue necesario alquilar una casa. La Hermana María Lorenza es nombrada entonces Directora Fundadora del Colegio que lleva el nombre “Patronato San José de Tarbes” anexo al Hospital Militar.
Es el 8 de diciembre de 1919 el comienzo inaugural de la obra y el 24 de mayo de 1929 fue el día en que se trasladó al propio plantel. Para la Hermana María Lorenza fue un proyecto de gran magnitud: fabricar una casa para el Patronato, comenzó a rogarle a María Auxiliadora le facilitara los medios para hacer un local apropiado. El Padre Máximo (Salesiano) le aconsejo que enterrara una medalla con la imagen de María Auxiliadora en el terreno que considerara apropiado para construir la obra. De paseo por el bosque de los Caobos en un lugar que le gusto enterró la medallita. Tiempo después la Madre Germaine Provincial de la Congragación de las Hermanas inicio las gestiones para adquirir el terrero, pero faltaba dinero. La Hermana María Lorenza hablo con el dueño el Sr. Mendoza, señalándole una parcela que hacia esquina, pero él le ofreció otra parcela, a los días la llamo para decirle: “hermanita voy a darle el terreno que Usted Quiere”. Al comenzar los trabajos. La Hermana María Lorenza pidió a los obreros que si encontraban la medallita se la entregaran, un buen día se presentó uno de los albañiles, quien le dijo: “tome hermanita, salió en una pala de tierra”… Gran sorpresa ¡era la medalla!.